viernes, 7 de marzo de 2008

El docente: un árbol con frutos

Eran los tres primeros días de la creación divina en la Tierra y Dios procede a cubrir la superficie de la tierra. En Génesis 1:11 se lee lo siguiente: "Despues dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto...Y fue así".

El propósito fundamental de la presencia de las hierbas era que den SEMILLAS para seguir CONSERVANDO la especie creada.

El propósito fundamental de la presencia de los árboles era que den FRUTOS para seguir PRESERVANDO los árboles creados. Y FUE ASÍ.

En forma analógica, cuando Dios llama a un docente al ministerio de la enseñanza redentora es para que siga, no sólo enseñando, sino que además de enseñar, investigue, produzca, publique y difunda nuevos conocimientos. Debe convertirse en un árbol con frutos. Es parte de la naturaleza de la docencia.

Estos frutos que se desarrollan a partir del uso de las inteligencias que Dios nos ha dado, nos ofrece dos ventajas:

1. El desarrollo personal de nuestros talentos.
2. El desarrollo de nuestros alumnos que son inspirados a seguir el camino de la investigación.
3. El desarrollo de nuestra institución que con la producción y difusión da cumplimiento a su misión.

Hasta aquí podríamos decir que un buen docente produce buenos frutos al ofrecer una enseñanza renovada y, actualizada y publicaciones diversas. Sin embargo, Dios le pide que produzca frutos para esta vida y la eternidad,mediante la acción formativa y transformativa del alumno.

Son frutos que se espera de un docente cristiano:

Frutos de la docencia: enseñanza renovada y actualizada, métodos modernos de enseñanza, etc.
Frutos de las investigaciones: publicaciones, revistas, artículos, etc.
Frutos de la proyección y acción social: alumnos y/o comunidades que tienen la oportunidad de conocer a Dios.

Un docente es un hermoso árbol con preciosos frutos que le ayudan a cumplir la misión que se le ha encomendado.

martes, 4 de diciembre de 2007

La sabiduría como capital en comunidades prósperas

"La sabiduría como capital en comunidades prósperas" es el título del artículo de Claire L. Gaudini, conocida en los Estados Unidos por sus posiciones en favor de un mayor papel de la educación superior en la formación del ser. Este artículo fue publicado en La comunidad del futuro, por la Fundación Dracker.

Gaudini, empieza con el texto bíblico de Deut. 16:20 "La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra", luego ofrece las siguientes ideas:

1. Desde los años 50, el CAPITAL significaba DINERO contante.

2. En los años 80, los sociólogos sostenían que el mundo necesitaba CAPITAL SOCIAL

3. A mediados de los 90, Thurow, expuso el término de CAPITAL INTELECTUAL, como recurso importante en la comunidad deseada.

4. Pero el verdadero capital es el CAPITAL DE LA SABIDURIA, cimiento de toda sociedad.

Opinando en la misma línea, sostengo que el CAPITAL DEL CONOCIMIENTO es incompleto, el CAPITAL INTELECTUAL, es mejor pero sigue siendo incompleto, pero el CAPITAL DE LA SABIDURÍA, además que incluye a los capitales anteriores, es el capital que nos hace completos y nos acerca a la Verdad Eterna। En ese capital se halla inmersa la justicia que el hombre necesita transitarla y vivirla। Por lo tanto, ese capital nos permitirá vivir y heredar la tierra por siempre.

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